lunes, 28 de diciembre de 2015

"Proyecto Potter" y el prisionero de Azkaban: capítulos III-IV Un viaje inesperado

¡Bueeenas!
Como ya sabéis, he fallado al “Proyecto Potter” estas dos últimas semanas, por lo que Los textos de Potter no publicará el capítulo V hoy para que me pueda poner al día, es decir, este lunes 28 comentaré los capítulos III y IV y la semana que viene ambos continuaremos con el quinto.

Capítulo III El autobús noctámbulo

Después del problemilla con su tía Marge, Harry escapa de Privet Drive hasta llegar a un oscuro callejón. Por desgracia, éste no será su único problema pues, además de sentirse angustiado por el hecho de haber hinchado a su tía con magia siendo menor, cree que algo o alguien lo vigila, pero antes de poder cerciorarse de que ese “algo” es realmente un perro negro aparece ante él un auto muy peculiar: el autobús noctámbulo (solo para magos, claro).


A pesar de la desconfianza que le genera el autobús, de ahí que se haga llamar Neville Longbotton, sube y aprovecha el viaje para darle vueltas al castigo horroroso que le toca por usar magia fuera de Hogwarts. El pobre cree que va a acabar en Azkaban… ¡qué penilla!

Durante el trayecto, Harry descubre que la portada de El Profeta la ocupa el mismo delincuente del telediario muggle, Sirius Black, quien, si hacemos memoria, se llama igual que el “viejo amigo” que le prestó la moto a Hagrid en La piedra filosofal, ¿serán la misma persona?

Harry, al fin, llega al Caldero Chorreante, donde se encuentra con Fudge, del Ministerio de Magia, quien ha solucionado todos sus problemas, es decir, ha deshinchado a su tía Marge, le ha alquilado una habitación en el Caldero y encima no le echa ni el más mínimo sermón sobre los cuidados mágicos fuera del colegio, ¿qué está pasando? ¿cómo es posible que el propio ministro no imponga ninguno de sus tan importantes valores y leyes? Además, está muy raro y nervioso, ¿tan turbio es el asunto de Sirius Black? Bueno, no es poca cosa el haber matado a doce personas de un solo hechizo y escapar de Azkaban, la prisión más segura del mundo. En fin, si éste va a ser nuestro villano, ¡suerte, Harry! la vas a necesitar.


Capítulo IV El Caldero Chorreante

Harry lleva días viviendo en el Caldero Chorreante a expensas de que empiece el nuevo año escolar, por lo que se dedica a visitar día sí y día también todos los recovecos del callejón Diagon, eso sí, volviendo a su habitación antes del anochecer, como bien le prometió al preocupado Fudge.

Y es en una de estas visitas en la que encuentra a su amor platónico, La Saeta de Fuego, la nueva escoba voladora más potente del mercado, y de la que prefiere no saber su precio para no llorar por dentro. La verdad es que me sorprendió mucho la actitud de Harry porque, vamos a ver, estamos hablando de un chico de trece años con cantidades ingentes de oro y con una pasión exacerbada por el quidditch, ¿no sería más lógico que cayera y se la comprara? ¿en el fondo le ha venido bien vivir con tanta austeridad todos estos años? ¿los Dursley han sido capaces de enseñarle, después de todo, algo a Harry?

Además de visitar una y mil veces el escaparate con la magnífica Saeta de Fuego, Harry descubre otra cosita que no da tan buen rollo, un libro sobre augurios de muerte con una portada muy siniestra: el mismo perro que vio al escapar de los Dursley. No pinta nada bien…

Por suerte, no da tiempo a que llegue el aburrimiento pues Ron y Hermione son más rápidos. Los tres juntitos se deciden por la tienda de animales para hacerse con una lechuza para Hermione y alguna pócima que pueda ayudar a la rata de Ron, ya que el viaje a Egipto no la ha sentado nada bien. Al final Granger se hace con un gato color canela de los que tienen la cara aplastada, y vosotros, ¿qué hubierais preferido, una lechuza o un gato? Yo lo tengo claro, como muggle un gato, sin ninguna duda, pero como bruja una lechuza me parece mucho más práctica. Por cierto, es interesante cómo Rowling se centra más de lo normal en describir a Scabbers, ahora sabemos que además de vieja le falta un dedo.

Peeeero, lo verdaderamente clave y principal de ambos capítulos viene ahora, en la última escena en la que Harry escucha de casualidad una conversación muy jugosa entre los padres de Ron. Por lo visto, todos están súper pendientes de Potter porque creen que Sirius Black va tras él, y, claro, una persona capaz de matar a sangre fría, ser la mano derecha de Voldemort y escapar de Azkaban, es digno de temer. Vamos, que ya tenemos villano.




Espero que os haya gustado =)


¡Leed mucho!^^

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