sábado, 15 de agosto de 2015

La naranja mecánica de Anthony Burgess

“-¿Y ahora qué pasa, eh? Estábamos yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y el Lerdo, que realmente era lerdo, sentados en el bar lácteo Korova, exprimiéndonos los rasudoques y decidiendo qué podríamos hacer esa noche, en un invierno oscuro, helado y bastardo aunque seco.”

La naranja mecánica. Minotauro-Edhasa



Título: La naranja mecánica (A Clockwork Orange)

Autor: Anthony Burgess

Fecha de publicación: 1962 (original en inglés)

Traducción: Aníbal Leal

ISBN: 84-350-0127-X

Págs.: 166

Editorial: Minotauro-Edhasa




Sinopsis:

La naranja mecánica cuenta la historia del nasdat-adolescente Alex y sus tres drugos-amigos en un mundo próximo de crueldad y destrucción. Alex tiene, ha escrito Anthony Burgess, “los principales atributos humanos: amor a la agresión, amor al lenguaje, amor a la belleza. Pero es joven y no ha entendido aun la verdadera importancia de la libertad, la que disfruta de un modo tan violento. En cierto sentido vive en el Edén, y solo cuando cae parece capaz de llegar a transformarse en un verdadero ser humano”.

Opinión:

¡Bueeeenas!
Hace muchos años, creo que con quince o así, vi la película de Kubrick, “La naranja mecánica”, y, como es lógico, me impactó más de lo que me esperaba, además de dejarme muy mal sabor de boca, lo que no quita que me gustara, claro. Total, que cuando me enteré de que había una novela detrás tuve que hacerme con ella, pero, ya sabéis, una que se compra el libro el cual acaba olvidado en un rinconcito de la estantería (pobre mío)… hasta ahora que al fin me decidí a leerlo y, queridos, si sentís cierta y extraña atracción hacia esta historia, dejaos llevar, hacedme caso.

¡Aviso de Spoilers!: he añadido información relacionada con el problemilla del capítulo final no incluido en la adaptación de Kubrick, así que si no queréis saber si Alex cambia para bien o sigue en sus trece, sintiéndolo mucho, debo recomendaros que no leáis esta reseña.

La naranja mecánica nos cuenta cómo Alex, un chaval de quince años, acaba en la cárcel acusado de la muerte de una anciana a la que había golpeado con saña para robarle y/o darle un susto, vamos, en el fondo, “divertirse”. Allí, en prisión, será el primer voluntario en probar un método muy novedoso con el que se espera que se pueda reducir considerablemente el nivel de delincuentes en las cárceles del Estado. El experimento durará solo dos semanas y el maleante, en nuestro caso Alex, saldrá totalmente libre de cargos y podrá continuar con su vida, eso sí, se supone que como un buen ciudadano que siempre elegirá la opción “correcta”, es decir, nada de violencia.

Lo normal sería que continuara con mi opinión pero, buscando en Internet, he leído cosas muy curiosas acerca de la novela y de su adaptación, así que, básicamente, lo he resumido para todos los que estéis muy interesados en La naranja mecánica: el origen del nadsat, el famoso capítulo final eliminado y el problema entre Burgess y Kubrick (os aviso que solo son pinceladas muy generales):

Burgess, influenciado por el estilo y los juegos sintácticos de Joyce (el autor del famoso Ulises), quería escribir una novela con un lenguaje atemporal, que pudiera pervivir con el trascurso de los años y, para ello, se decidió por un vocabulario para nada convencional, una mezcla de palabras inventadas, derivaciones del ruso y de la jerga cockney, ésta última hablada por las clases populares de Londres. Así fue como nació el nadsat, este habla adolescente tan peculiar que le daría el puesto tan deseado de clásico contemporáneo. Sí, lo había conseguido, tenía la clave del éxito gracias a su original estilo y a su atractiva historia de violencia, la cual, además, pasaría a formar parte del podio de grandes distopías, a saber, Fahrenheit 451, 1984 y Un mundo feliz.

Stanley Kubrick
Había sido escrita La naranja mecánica que vería la luz en 1962 y que, como obra llamativa que es, tendría la oportunidad de adaptarse al cine bajo la dirección de Stanley Kubrick (“La chaqueta metálica” “El resplandor”). El problema surgió cuando el cineasta prescindió del último capítulo de la novela (el séptimo de la tercera parte del libro). Por lo visto, no sé por qué razón, en EEUU se había publicado la obra sin este último episodio, y Kubrick, quien no lo sabía o no lo quería saber, siguió la estela americana para crear su película. De manera que la relación entre Kubrick y Burgess se enfrió hasta el punto de que nuestro escritor renegara del film. Lo gracioso es que Burgess firmó a sabiendas de que habían publicado su novela sin ese último capítulo tan esencial para él y, claro, cuando quiso recular ya era tarde. También es verdad que, antes de acabar la peli, le recomendó a Kubrick que leyera la edición inglesa, cosa que, obviamente, no hizo; puede que un final tan desesperanzador y pesimista fuera más vistoso para el cine (¿quién sabe?). El caso es que si Kubrick hubiera añadido este último capítulo sería una adaptación casi idéntica a la original. Ahora, sois vosotros los que tenéis que valorar que final os parece más digno, ¿el último de Burgess o el penúltimo (y final) de Kubrick?

Por cierto, como curiosidad, Anthony Burgess vivió durante muchos años en Malasia lo que le ayudó a hablar bastante bien esa lengua. La conocía lo suficiente como para permitirse un pequeño juego de palabras en el título A Clockwork Orange (La naranja mecánica). Por lo visto, en Malasia el sonido de la palabra inglesa “Orange” se asemeja muchísimo a la palabra malaya “Persona”. Tiene más sentido “La Persona mecánica” ¿no creéis?

Y ahora, sí que sí, vuelvo a centrarme en mi opinión:

Lo primero que debéis saber es que ésta no es una novela fácil, ya que Alex, Nuestro Humilde Narrador, nos relata sus vivencias (en primera persona) a través de una jerga adolescente derivada del ruso, el nadsat, por lo que necesitaremos de nuestra astucia (el contexto ayuda) o de unas cuantas visitas al mini-diccionario nadsat-castellano que se incluye al final del libro para seguir la lectura sin mayor dificultad. Pero, tranquilos, la mayoría de palabras las repetirá hasta la saciedad, así que lo más seguro es que os acabéis acostumbrando rápidamente a su manera de hablar. Todavía me acuerdo de algunas como crobo (sangre), joroschó (bueno), málchicos (chavales), cancrillo (cigarrillo),… es decir, que aunque parezca cansado no es como leer en otro idioma con el diccionario al lado, si fuera así ya lo habría dejado XD

"Estaba sucio y desarreglado, como un veco que anduvo peleando, precisamente
lo que había hecho, pero uno nunca ha de parecer lo que hace."
Otro “pero” podría ser la violencia tan gratuita de los drugos (amigos) y sus líderes, y sí, lo digo en plural porque parece ser que en este mundo distópico lo más normal es que los críos de quince y dieciséis años se dediquen a fechorías tales como robar, matar o violar, vamos, lo típico entre adolescentes. La verdad es que para mí esto no sería ningún “pero”, pero mejor avisar porque sé que no todos disfrutamos igual con este tipo de situaciones.

Respecto al argumento, me parece muy original e interesante. Una exposición pesimista de la disposición de las personas que nos enfrenta a un debate moral complicado, y en el que nos introduce muy bien el cura de la cárcel en la que se encuentra Alex:

“¿Qué quiere Dios? ¿El bien o que uno elija el camino del bien? Quizá el hombre que elija el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien.”

Y en el que el mensaje final que Burgess pretende transmitirnos cambia radicalmente según la edición de la novela, ya que, como os he mencionado antes, el capítulo 21 desaparecido refleja cómo una persona puede cambiar, por los motivos que sean, y evolucionar hacia alguien más cívico y con una moral no tan cuestionable como la de estos pequeños cabroncetes que son los drugos. Nada que ver con la película de Kubrick en la que el pequeño Alex nunca llega a rozar esa voluntaria y pacífica madurez.

Para mí, éste es el punto fuerte de la novela, su trasfondo ético representado por personajes de todos los niveles. O lo que es lo mismo, secundarios que defienden su postura como la buena o más pragmática, excepto Alex, a quien no incluiría en ninguno de estos grupos pues él no se pregunta qué debería hacer atendiendo a una moral (ya sea “buena” o “mala”) sino que simplemente hace lo que le gusta porque puede y quiere, sin más. Entonces, ¿por qué no añadir a sus drugos, Georgie, Pete y Lerdo, en esta excepción? Veréis, a medida que iba avanzado la lectura me daba la sensación, cada vez más, de que estos tres drugos sí que tienen una especie de normas morales para/con los suyos, unas leyes no escritas que Alex prefiere obviar, puede que también por el hecho de que se considera su líder y, por tanto, por encima de ellos en todos los sentidos.

En fin, me estoy dando cuenta de que me he pasado con la extensión de la reseña, así que iré al grano. La naranja mecánica es una novela muy buena, original, compleja, repleta de temas interesantes que os harán reflexionar sobre cuestiones tan básicas que, a veces, pasan desapercibidas, y con un protagonista que, a pesar de su crueldad e incipiente pedantería, resulta muy carismático y divertido, si hasta puede que lleguéis a empatizar con él (más de una vez).

¡Ah! Sí, solo me queda responder a la cuestión que os planteaba más arriba, esa en la que os preguntaba qué final preferiríais. Pues bien, después de leer este último capítulo 21 (en Internet), prefiero mi edición tal como está porque, a riesgo de que suene muy mal, me parece demasiado brusco el cambio de actitud de Alex en tan solo un episodio. Pero, bueno, eso ya cada uno. Espero con ganas vuestros comentarios^^

¿Lo habéis leído? ¿Y la película? ¿Creéis que está sobrevalorada esta historia? Y, por cierto ¿qué pensáis sobre este método Ludovico al que se somete voluntariamente Alex?

Sobre el autor:

(Manchester, 1917 - Londres, 1993) Novelista, ensayista y periodista irlandés. Cursa estudios en la universidad de su ciudad natal. Se dedica a la enseñanza hasta 1954 y a partir de esa fecha es oficial instructor en Malasia y Borneo hasta 1959, año en que regresa a Gran Bretaña. Fue entonces cuando inicia su carrera literaria.
Su primera novela es A vision of Battlements, escrita en 1949, aunque no publicada hasta 1965, en la que evoca recuerdos de su servicio militar en Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial. Presenta aspectos picarescos y cómicos al modo de E. Waugh, así como refleja influencias argumentales y estilísticas de James Joyce.
Entre los años 1956-59, publica su Malayan Trilogy, que recoge experiencias de sus años en Malasia como funcionario colonial y conforman un fresco narrativo ingenioso, inventivo y melancólico sobre la liquidación del Imperio. Le siguen The Right to an Answer (1960), una de sus obras más divertidas, en donde se hace una profunda crítica a la pérdida de los valores tradicionales en el marco de una sociedad de consumo; y Devil of a State (1961).
En 1962 publica su famosa novela, La naranja mecánica, llevada al cine por Kubrick en 1971. En esta obra se orienta hacia una utopía negativa, poniendo en escena un mundo dominado por la violencia individual y colectiva. En el mismo año sale a la luz The Wanting Seed, en la que presenta otra visión pesimista del futuro: el problema del crecimiento demográfico. En estas dos últimas novelas abunda en problemas de índole metafísica, ética e ideológica.
Enderby por dentro (1963) y Enderby por fuera (1968), donde retorna a los ambientes característicos del mundo novelesco de Joyce; MF (1971), obra que deriva de los estudios antropológicos de Levi-Strauss y que está escrita con juegos de palabras, acertijos y en varias lenguas; Sinfonía napoleónica (1974), novela sobre la figura de Napoleón; Poderes terrenales (1980), novela de acusación y advertencia, y Los pianistas (1986).
Al año siguiente aparece un primer volumen de su autobiografía: El pequeño Wilson y el gran Dios. Es autor asimismo de personales estudios biográficos sobre arquetipos y modelos culturales, tales como Shakespeare (1970), Here Comes Everybody (1965) y Joyceprick (1972), ambos sobre Joyce, y Hemingway and His World (1978). Entre sus últimas obras también es preciso recordar El reino de los réprobos (1986) y el segundo volumen de su autobiografía: You've had your time (1990).

De libro a película:

En 1971, Stanley Kubrick dirige “La naranja mecánica” basada en la novela homónima. Reparto: Malcolm McDowell (Alex/prota), Michael Tarn (Pete/drugo), James Marcus (Georgie/drugo), Warren Clarke (Lerdo/drugo), Patrick Magee (Alexander/escritor), Godfrey Quigley (capellán de la prisión), Anthony Sharp (Ministro del Interior),…


Además, podemos encontrar guiños de la adaptación en miles de series como, por ejemplo, en "Los Simpsons" en uno de sus famosos capítulos de Halloween.




Puntuación 4,5/5


26 comentarios:

  1. No he leído el libro, pero la película me fascina ^^

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    1. Entonces seguro que te gusta el libro, eso sí, si lees la nueva edición de Minotauro que incluye el último capítulo te cambiará completamente la concepción de la historia.

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  2. Hola, a mí me hicieron ver la película en clase, cuando era adolescente, y sólo recuerdo que me impactó en algunas escenas, pero no me gustó demasiado. Después, en una clase de psicología analizamos el método que utilizan y el profesor nos hizo debatir sobre si era un método eficaz y por qué. La verdad es que no recuerdo mucho más de esta película. Hace unos años tuve el libro en la mano, pero no me convencía la edición y, además, como guardaba tan mal recuerdo de la historia, no me animé con su lectura. Quizá en otro momento. Saludo :)

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    1. Qué suerte poder debatir en clase sobre el método Ludovico, hubiera estado genial asistir^^
      Si algún día te da por comprarlo, fíjateen que sea una edición modernilla porque la que tengo yo, al ser de los años 70, no incluye el capítulo final y me tocó buscarlo por Internet.

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  3. Hola!!! el libro lo tengo pendiente de leer, a ver si me animo ya con el
    Un abrazo

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    1. Pues si te animas, estaré encantada de leer tu reseña^^

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  4. Vaya, no había leído reseñas de este libro, pero suena muy genial.

    Saludos. xD

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  5. El libro no lo he leído pero la película me encantó en todos los sentidos. Un beso! :)

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  6. Personalmente me encanta la película, es una de mis favoritas, aunque aún no he leído el libro. Tengo una amiga que también me lo ha recomendado y opina como tu, para ella el capítulo final sobra, no le resulta creíble ni lógico con el desarrollo de la historia hasta ese momento. Por ello, cada vez que se relee el libro, se lo salta.

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    1. Si te gustó la peli seguro que el libro no se queda atrás^^
      Si vuelvo a leerlo haré como tu amiga, además, como mi edición es del año la pera no incluye este capítulo final, si lo tuve que buscar por Internet y todo.

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  7. Hola, tengo muchas ganas de ver la pelicula y esque tipo de historias me gustan mas en la pantalla, besos.

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    1. La peli es mucho más explícita, eso seguro. La verdad es que es más cómodo leer las escenas violentas que verlas porque pfff lo sufrí bastante con las violaciones varias...

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  8. Últimamente he visto este libro en algunos blogs y aunque tiene buena pinta, no sé, a mí no me termina de convencer. Veré el tráiler que dejas ahora mismo pero no creo que mi opinión cambie. Un besito.

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    1. No es un libro para todos los públicos pero si lo lees seguro que no te deja indiferente ;-)

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  9. No me gusta ni la pelicula ni el libro. Demasiada violencia.

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    1. Es necesaria para lo que quiere demostrar Burgess, pero entiendo que prefieras pasar, no es algo agradable de ver, normalmente.

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  10. La verdad que tanto el libro como la película me tiran para atrás a la hora de verla como leerla, más que nada por la carga de violencia que lleva en ella, aún así no la descarto si algún día me veo con ganas.

    Un besiño

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    1. Ya, es lo que más echa para atrás de la historia. Pero si algún día te da por probar te aconsejo el libro en vez de la peli, ya que la violencia es más dura y explícita en ésta última. Además, la jerga nasdat rebaja un poquito esas escenas.

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  11. Buuuaaaa tengo unas ganas de leer este libro. La película me encanta, y son de esos libros que no sabes que existen hasta que indagas un poco más en información sobre la película. Y la película la vi en mi adolescencia. Ahora más mayor me queda el largo trabajo de leer todas las películas que he visto jejejeje
    Mil besos^^

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    1. Me pasó igual, cuando la vi tampoco sabía que había peli detrás, pero, vamos, como nos propongamos leer todas las novelas con adaptaciones vistas no terminamos en la vida jejej

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  12. No creo que lo lea. Sabiendo de qué va y habiendo visto la peli, no me llama nada.

    Un beso ;)

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    1. Si ya has visto la peli tampoco te pierdes mucho, es bastante fiel si exceptuamos ese capítulo final del que pasó Kubrick.

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  13. He escuchado hablar mucho de esta historia pero nunca he llegado a darle una oportunidad, a ver si lo hago pronto.
    Nos leemos, besos :)

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