jueves, 13 de marzo de 2014

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

“Era un placer quemar. Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas. Empuñando la embocadura de bronce, esgrimiendo la gran pitón que escupía un queroseno venenoso sobre el mundo, sintió que la sangre le golpeaba las sienes, y que las manos, como las de un sorprendente director que ejecuta las sinfonías del fuego y los incendios, revelaban los harapos y las ruinas carbonizadas de la historia.”

Fahrenheit 451. Minotauro



Título: Fahrenheit 451

Autor: Ray Bradbury

Fecha de publicación: 1953 (publicación original en inglés) y 1985 (publicación en España).

Traducción: Francisco Abelenda

ISBN: 9788445071168

Págs.: 267

Editorial: Minotauro




Sinopsis:

Bradbury nos presenta una sociedad en la que la televisión se ha convertido en un "semidios" sin el que los ciudadanos no pueden vivir donde, además, los libros son un instrumento del mal que debe ser eliminado, según dicta el Gobierno. Desde la perspectiva de Montag, un bombero quema-libros, Bradbury nos adentrará en este mundo donde la censura está a la orden del día.

Opinión:

Mientras escribía esta historia, Bradbury llamó al departamento de bomberos para averiguar la temperatura exacta a la que se quema el papel, éstos le respondieron que a 451 grados Fahrenheit.

Esta novela es una exaltación a la literatura y, a su vez, una verdad como un templo, una predicción acertada y no tan lejana de lo que está ocurriendo con la televisión.
Mildred, la esposa de Montag, es el más claro ejemplo de lo que el Estado está haciendo con sus ciudadanos, gracias a un completísimo equipo de publicidad y censura. Es una mujer absorbida por las pantallas. Una mujer que no tiene otra cosa que hacer, nada más que ver la televisión o quedar con sus amigas para lo mismo.
Montag, sin embargo, y aunque en un principio produzca la misma sensación de borreguismo que su mujer, no es igual y se irá viendo su transformación a lo largo de la novela. También es cierto que para este gran cambio va a necesitar de ciertos personajes que le abran los ojos poco a poco. Ya al comienzo veremos a Clarisse, una niña algo extraña que le dará el primer empujón.

Nos encontramos con una distopía que juega con el papel de un Gobierno que quiere ovejitas indefensas – entendido esto como seres sin conocimiento y sin personalidad- y unos ciudadanos que no quieren complicarse la vida ni cuestionarse nada. Bradbury está manifestando durante toda la obra el poder de los libros como arma invencible contra el Gobierno, como la única herramienta útil para desatontar a todos estos borregos que son los ciudadanos.

Me resulta muy acertada la evolución que sufre Montag, es decir, no es de un día para otro, sino que necesita su tiempo para ir asimilando toda esta nueva información. En cambio, los demás personajes no sufren ninguna transformación profunda, tienen una personalidad y unas convicciones que no cambiarán durante la obra, exceptuando Mildred, quien sí parece realmente afectada por todo lo que está ocurriendo a su alrededor.
Está narrado en tercera persona desde la perspectiva de Montag. Creo que de todos los oficios, Bradbury al escoger al bombero acertó de pleno. Es una manera perfecta de poder describir las "normas" de esta sociedad sin necesidad de salirse de la trama, ya que Montag, debido a su oficio, está en el núcleo principal de la acción. Además, los personajes que pueden llegar a sufrir un cambio más acentuado y drástico son aquellos que están más metidos en las acciones del Gobierno, siendo el bombero uno de los más llamativos.

Fahrenheit cuenta con un ritmo ágil a pesar de la extensión de los capítulos. No abusa de las descripciones e intenta ambientar la sociedad según los hechos que van sucediendo, es decir, no te narra todas las peculiaridades de esta sociedad de un tirón sino que deja que saborees tranquilamente cada singularidad.

La novela, como tal, sólo cuenta con 190 páginas contenidas en tres capítulos bastante extensos. Esta edición incluye un Posfacio de R. Bradbury, El parque de juegos y La roca gritó.

Por último, dos puntos positivos por la cantidad de obras y autores que nombra a lo largo del libro –La República de Platón, Los viajes de Gulliver, Maquiavelo, Darwin, Schopenhauer, Aristófanes, Gandhi, Buda, Confuncio, Byron, Tom Paine- y por este impresionante fragmento:

“No estabas allí, no la viste –dijo Montag-. Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar, para que una mujer se deje quemar viva. Tiene que haber algo. Uno no muere por nada. […] Anoche pensé en todo el queroseno que he usado en los últimos diez años. Y pensé en los libros. Y por primera vez comprendí que detrás de cada libro hay un hombre. Un hombre que tuvo que pensarlo. Un hombre que empleó mucho tiempo en llevarlo al papel. Nunca se me había ocurrido. –Montag dejó la cama-. Y a algún hombre le costó quizá una vida entera expresar sus pensamientos, y de pronto llego yo y ¡bum!, y en dos minutos todo ha terminado.”

Me parece una lectura para todos los públicos que gustará especialmente a los amantes de los libros y de las distopías. Recomendadísima.

Sobre el autor:


Nace el 22 de agosto de 1920 en Illinois pero no es hasta 1934 que finalmente se asienta  con su familia en Los Ángeles. Ya desde pequeño es un ávido lector y se gradúa en Los Ángeles High School en 1938, aunque no puede asistir a la universidad por razones económicas. Debido a esto, decide formarse de manera autodidacta y pasar el máximo tiempo posible en la biblioteca, donde comienza a escribir sus primeros cuentos. En 1940 empieza a vender algunos de sus trabajos a revistas, los cuales se compilan en Dark Carnival. Después se establece en California donde continúa con su producción hasta su muerte el 5 de junio de 2012.

A lo largo de su vida ha cultivado tanto poesía como novela, cuento, teatro y ensayo. También ha obtenido más de veinte premios entre los que destacan: Premio Retro Hugo, Premio Bram Stoker, nombrado Gran Maestro por la SFWA, Premio Mundial de Fantasía, etc.

Algunas de sus obras más conocidas:
-Crónicas marcianas (1950)
-El hombre ilustrado (1951)
-Fahrenheit 451 (1953)
-Las doradas manzanas del sol (1953)
-El país de octubre (1955)
-El vino del estío (1957)
-La feria de las tinieblas (1962)
-El árbol de las brujas (1972)
-En el expreso, al Norte (1988)
-El ruido de un trueno (1990)
-Zen en el arte de escribir (2002)
-Bradbury habla (2008)

Para más información sobre su obra click aquí

Página Oficial de Bradbury

De libro a película:

En 1966, François Truffaut dirigió Fahrenheit 451, basada en el libro de Bradbury:




Puntuación: 5/5


2 comentarios:

  1. Este es uno de los libros que tengo pendientes. Espero leerlo pronto.

    Te sigo, que tenemos gustos parecidos.
    Un saludo.

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  2. Anónimo5/4/14 23:04

    La película es absolutamente genial. A pesar de que no aparecen ninguno de los elementos más fantasiosos del libro, es una completa delicia.

    ResponderEliminar

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