sábado, 5 de abril de 2014

Los hijos del siglo de François-Olivier Rousseau

“Nací el primero por un error del destino. De los dos, siempre he sido el segundo… Unos están hechos para avanzar solos, guiados por secretas certidumbres, envueltos en la deslumbrante luz de la inspiración, y otros para seguirles, en la sombra, a veinte pasos de distancia.”

Los hijos del siglo. Círculo de lectores.



Título: Los hijos del siglo (Les enfants du siècle)

Autor: François-Olivier Rousseau

Fecha de publicación: 1999 (original en francés) y 2000 (publicación en España).

Traducción: Gabriel Hormaechea

ISBN: 84-226-8510-8

Págs.: 218

Editorial: Círculo de Lectores (cedido por Éditions du Seuil)




Sinopsis:

En un París entregado a los más puros ideales románticos, dos seres excepcionales se encuentran y se reconocen al instante. Los poetas como George Sand y Alfred de Musset no creen en la templanza porque el exceso es un dios y junto a un dios se llora o se ríe, pero no hay lugar para la paz. Así,  en George Sand y Alfred de Musset amor y traición se convierten en un mismo placer. Y a pesar de todo, sus almas arden unidas en un fuego inextinguible, un implacable demonio, cuyo agridulce veneno no encuentra más antídoto que la literatura.

Opinión:

Ésta es la historia de una pasión desmedida, de un amor imborrable y de un sufrimiento tristemente eterno. La dramática relación de dos poetas clave del romanticismo francés, George Sand y Alfred de Musset.

Tengo en mi haber un librito, de esos de Círculo de Lectores, que acostumbra a estar presente en muchos hogares cogiendo polvo en la estantería. La verdad, es que ni me sonaba el autor y buscando en Internet tampoco he encontrado gran cosa, ya que al español sólo se han traducido dos novelas de las trece que lleva publicadas. Y la obra, si no es por la película Confesiones íntimas de una mujer, a saber si se hubiera traducido. Pues, qué queréis que os diga, es una pena porque esta novela, aunque cortita, es muy intensa, eso sin contar el fino uso de la pluma de Rousseau.

Todo comienza el 2 de mayo de 1857 con la trágica muerte de Alfred, el poeta, por quien llorará no sólo su mujer, su madre, hermanos y demás amigos, sino su amante eterna, George Sand, la gran escritora francesa. Tras este capítulo en el que se nos presenta de manera fugaz a los principales protagonistas de la historia volvemos al año 1832, fecha en la que se conocen ambos amantes; y así hasta llegar a 1833, cuando darán rienda suelta a su intensa pasión durante un verano lleno de memorables instantes de felicidad absoluta y discusiones aún más inolvidables, que agravarán su relación hasta extinguirla.

Durante la lectura de la novela, Rousseau consigue lo que se propone, es decir, logra dotarles de vida una vez más en la mente de aquellos lectores que, como yo, disfrutan de una buena historia dramática con un fondo literario de lo más exquisito. Ya que no es una historia ficcional completamente, todos los personajes se sustentan en una persona real, entre los que podemos reconocer más fácilmente a Víctor Hugo, Delacroix, Balzac o Dumas.

No tengo la suficiente información sobre Musset y Sand como para hacerme una idea exacta de su persona, pero lo que sí puedo afirmar es la notoria capacidad de Rousseau para retratar unas personalidades llenas de fuerza y carácter propios; comprobándose esto en cada diálogo e incluso en las acciones más nimias –véase Alfred de Musset-.

En fin, es una novelita no apta para todos los públicos, conozco a más de uno que la tacharía de soporífera ya sea por su estilo narrativo o por sus conversaciones dirigidas, más bien, a un ambiente literario, centrándose, evidentemente, en el romanticismo que surgía de cada poro parisino de aquella época. Aún así, para todos aquellos que quieran disfrutar de una historia amorosa llena de obstáculos con conversaciones la mar de interesantes –aunque a veces puedan llegar a un temible tono pedantesco-, no dejéis de leer Los hijos del siglo.

Algunas citas:

“Hay que creer que el odio, como el amor, graba las caras en la memoria.”

“- […] El «zoo» es esa patulea de la que por desgracia depende la suerte de una obra: directores, actores, críticos, todos cómplices en la empresa que consiste en banalizar lo que es original, en desvirtuar lo que es auténtico, en reducir los atrevimientos de un talento nuevo a las dimensiones del mínimo común denominador de su ignorancia y de su mal gusto. Mal gusto que, desdichadamente, coincide con el del público.”

Y esta cita, aunque ande muchas páginas por delante, está completamente relacionada con la anterior:

“-¿Hasta ese punto detesta al público? –se asombra George.
-En el fondo, no –responde Musset-. Lo desprecio demasiado para detestarlo. Lo desprecio porque sólo respeta a los escritores que son lo bastante viles como para intentar complacerle. Escritores como… no citaré a nadie, ponga los nombres que quiera, sólo en este salón hay una docena larga que responde a esta definición. Pero usted y yo somos de otra raza.”

“-¿Sabe cuál es el peor enemigo del arte?
-¿El burgués?
-No, la felicidad. El corazón tiene que sangrar un poco para que la cabeza trabaje. Me preocupa su obra, la felicidad del amor no es propicia a la inspiración.”

“-¿Por qué eran necesarios tantos sufrimientos? –dice en un murmullo mientras la mira.
-Tal vez sea que el amor se venga –aventura George-. Vivimos de él, llenamos nuestros libros con él, es justo que nos haga sufrir un poco.”

Sobre el autor:

Nacido en Boulogne el 20 de septiembre de 1947. Es un reputado crítico literario que escribe para Matin de Paris y Le Figaro Magazin. Rousseau ha publicado trece novelas, entre las que destacan las galardonadas con premios de reconocido prestigio en Francia: Medicis 1981 por L´enfant Edouard, Marcel Proust por Sebastian Doré en 1986 y Grand Prix du Roman de l´Académie Françcaise 1988 por La gare de Wannsee. Sumergido en las memorias, los dietarios íntimos y los viejos anuarios de espectáculos transformados luego por su pluma en ficciones literarias, François-Olivier se ha convertido en el gran especialista del siglo XIX francés. En 1999, se inicia como guionista cinematográfico con el filme de Diane Kurys, Confesiones íntimas de una mujer, basado en su novela Los hijos del siglo, que retrata el apogeo del romanticismo parisino a través de los amores de George Sand y Alfred de Musset. Vive actualmente en su mansión victoriana de la irlandesa isla de Man.

Obras publicadas hasta ahora:

-Le Regard du voyageur (1977) Sin publicar en España.
-El hijo del astro (L'Enfant d'Édouard) (1981)
-Sébastien Doré (1985) Sin publicar en España.
-La Gare de Wannsee (1988) Sin publicar en España.
-Andrée Putman (1991) Sin publicar en España.
-Le Jour de l'éclipse (1991) Sin publicar en España.
-L'Heure de gloire (1995) Sin publicar en España.
-Los hijos del siglo (Les Enfants du siècle) (1999)
-Le Passeur (2001) Sin publicar en España.
-Le Plaisir de la decéption (2003) Sin publicar en España.
-Grand Hôtel du Pacifique (2003) Sin publicar en España.
-Princesse Marie (2004) Sin publicar en España.
-Le Faux Pli (2006) Sin publicar en España.

De libro a película:

En 1999 Diane Kurys dirige la película Confesiones íntimas de una mujer basada en este libro. Protagonizada por la maravillosa Juliette Binoche y Benoît Magimel




Puntuación 4/5

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